‘Ganemos’, simulacro democrático y programación mental

‘Ganemos Madrid’ afirma que su razón de ser es ‘asaltar las instituciones municipales’. Su objetivo primario básico es éste y no otro. Es decir, en su constitución, su función no ha sido la de emancipar al pensamiento de los lindes del sistema dominante (sino confinarlo aún más a éstos); ni proponer una línea de acción fruto del sentimiento popular (sino inducir a la gente a reunirse para lograr su objetivo como partido-plataforma político); ni crecer en el bien común (sino confiar en una suerte de mesianismo que se apodere del poder y lo purgue de sus miserias). El fenómeno ‘Ganemos’, tanto como su origen ‘Podemos’, ni son movimientos democráticos, ni están por la revitalización de la sociedad; impiden, de facto, lo estrictamente democrático, y están por la revitalización de las estructuras de poder, y no de las personas en comunidad, que es bien distinto.

‘Podemos’ es un movimiento ferozmente institucional, que ha ido tejiendo su red de seguidores de arriba abajo, exactamente igual que lo ha hecho el resto de partidos, con la salvedad de una cierta originalidad que liquida la ya vieja forma de hacer política y mutila quizás del todo la capacidad de percibir la engañifa: pintar de democrático el proceso. Los círculos de Podemos son supuestamente, según afirman sus jefecillos, los reservorios de un movimiento ciudadano que se articula y que pretende ‘ganar’ las alcaldías, las comunidades y también el gobierno central. Pero lo único cierto es que este movimiento de ‘asambleas’ se ha creado en torno a la marca. Así, Podemos no cuenta con una representación popular real, nada más que se ha dedicado a crear la infraestructura para visualizar el grueso de sus seguidores. Este principio de acción, al que obliga la tiranía del sistema de partidos, es el que impide de facto la democracia, porque sólo realiza un simulacro de ésta, socavando su más sustantiva cualidad: la horizontalidad.

‘Podemos’ no tiene representación en el tejido social; no es un resultado al que se ha llegado sino un principio del que se ha partido, por tanto su esencia es hueca, antidemocrática. No comporta un orden moral genuino, ni el resultado del esfuerzo en un debate autogestionado, ni tampoco contiene una cosmovisión particular de un colectivo real, como elemento creador, ni recoge una ordenación normativa fruto del acuerdo colectivo; su estructura vaciada es su única sustancia, que será utilizada para lograr su verdadero y único objetivo: ganar las instituciones. Esto no se debe confundir con el hecho de que haya gente que participe en ‘Podemos’ que tenga unos intereses previos, por ejemplo un cierto clima de indignación y hartazgo; pero esto nada dice de la estructura, que se ha creado asombrosamente rápido y la gente se ha sumado con igual vértigo. La antítesis de este proceso fue el 15M, si asumimos que fue espontáneo, que materializó un cierto sentir popular, al menos durante las primeras horas, que finalmente fue intervenido por la ideología del poder y fue convertido en resistencia controlada, pero que hubiera conducido a un proceso largo, hondo y tedioso de deliberación, primero, y de acción, después. ‘Podemos’ y ‘Ganemos’, antes de toda reunión, ya cuentan con los principios de acción (las urnas y lo que conllevan parejo) y sólo perfilan su pensamiento en lo secundario como narcótico para sus colaboradores. La aparición de ‘Ganemos’, como supuestos brotes repentinos de una pulsión democrática y democratizante de la ciudadanía debe ser entendida bajo estas consideraciones y han de trascenderse las formas con que tan facilmente se nos convence- Un primer éxito consiste en observar que lejos de ser un fenómemo popular, ‘Ganemos’ comporta una verticalidad mutiladora.

‘Ganemos’, como aplicación del programa y del fenómeno de ‘Podemos’, ha sido igualmente inoculado, creado como movimiento social y no organizado de manera parainstitucional, como fruto de una cierta confluencia entre personas en una misma moralidad orientada a un bien común. Por mucho que en sus reuniones se den este tipo de encuentros entre personas de noble voluntad, hay que evidenciar la estafa, hay que retirar el pensamiento creativo de dichos simulacros, que lo único que harán es reconducir todo ánimo de resistencia y verdadera reflexión hacia las grietas del sistema en curso, y de esta forma liberar tanta buena fe concedida al proyecto por parte de tantas personas. ‘Ganemos’ está por el reformismo, por la conquista de la administración y su depuración, y con ello, está en contra de un planteamiento revolucionario, ni siquiera en el pensamiento. Aunque de sus reuniones salgan aciertos, amistades y crecimiento personal, todo estará destinado a componerse como alternativa de gobierno, y por tanto debe ser tenido por tal. Quien quiera sumarse al reformismo tiene derecho a hacerlo pero también a saber que lo está haciendo, y para ello, la fraseología y el mesianismo de ‘Podemos’, todo el poder mediático mediante, y la monserga de la ‘revitalización de la democracia’ son opiáceos que ofuscan y nublan las mentes. El reformismo puede ser defendido por algunas razones (ahora mismo sólo se me ocurre una suerte de interés particular), tanto como criticado por otras, seguramente más. Pero antes de descender a ese debate debe quedar claro que ‘Podemos’ y sus tentáculos ‘Ganemos’ siguen esa línea arribista, y no prometen más que rebautizar el sistema alienante, jerárquico, autoritario y ante todo, impuesto.

podemos

En ‘Ganemos’, toda propuesta supuestamente vertida en democracia tiene por objetivo adecuarse a la conquista de la administración; tiene, por tanto, un condicionante base, que niega todo planteamiento que ponga en cuestión, cuanto menos, la conveniencia de dichas instituciones. Un movimiento popular genuino es libre en su condición primera, en su gestación, y no tiene condición; luego, su recorrido es el que es decisivo para consolidar uno o varios acuerdos. ‘Ganemos’ no está creado por la gente, ni ‘Podemos’ tampoco, sino que han sido expuestos, sobre todo éste último, en los más grandes escaparates del momento, y han sido sazonados en lo nimio por quienes se creen creadores pero son afiliados. La programación mental que hay detrás de ‘Podemos’ y ‘Ganemos’ es terrible, porque pretende identificar estos dos fenómenos; pretenden adueñarse para sí los resortes del verdadero poder libre de la gente, cada día más en jaque (seguramente, más en jaque que nunca, ya que ya no es sólo la persecución policial la que hostiga, sino que ahora es el propio pensamiento, a través del lenguaje, el que poco a poco va impidiendo concebir la democracia como algo distinto a lo que el poder dicta). En ese sentido, ‘Podemos’ y sus vástagos merecen el repudio en la reflexión; deben abandonar la retórica tan tramposa que incorporan y definirse como herramientas para la rejustificación del orden político vigente y no como agentes liberadores de las tiranías de las oligarquías, algo que nunca, evidentemente, harán.

El dogma izquierdista implícito en ‘Podemos’ y ‘Ganemos’ afirma que el sistema es bueno, deseable y mejorable. Afirma, entre otras cosas, que es fruto de sus adversarios políticos (los que están de acuerdo en lo sustantivo) su envilecimiento, y que una vez efectuada una purga, que pasa por que ellos ocupen los altos cargos, la sociedad tomará un rumbo mejor. Este delirio, aparte de denigrante para una reflexión humana honda, como todo dogma, no tiene fundamento alguno; más bien, tiene demasiadas pruebas en su contra. Pero una verdad es hecha verdad a base de repetirse constantemente, que es exactamente lo que ha efectuado ‘Podemos’ y todo el aparato mediático, institucional y hasta académico a través de los discursos ‘anticorrupción’. El escenario que plantean ‘Podemos’ y ‘Ganemos’, y que dicen poder conseguir, es uno donde la corrupción esté duramente penada, y gracias a una ‘responsabilidad’ civil del político, todo sea mejor gestionado. Si nos situamos en ese idilio inalcanzable, resuena igualmente insoportable. La corrupción es intrínseca al sistema de dominación, porque lo corrupto es lo ordenador e impositivo, que es el principio fundamental del expolio de bienes y facultades humanas que después son saqueadas o utilizadas con cinismo y maldad. En un régimen de autonomía suficiente, la acumulación extranormativa de capital, que es hoy el cliché del corrupto, es imposible o muy difícil, pero sobre todo, es indiferente. Lo que preocupa al pensamiento que está con la libertad no es el sueldo de un ministro o un diputado, es la misma existencia de dichos cargos. Sólo a quien se debate en una suerte de egoísmo le duele (le importa, le concede peso) que un eurodiputado cobre más de 20.000€ y aparta la vista de lo sustantivo, que no es su retribución, sino su existencia, porque en la crítica a algo tan secundario como su nómina está implícita su aceptación en términos de regeneración.

Lo que ‘Podemos’ y ‘Ganemos’ prometen seguramente sea muy distinto de lo que hagan; sobre todo porque la política se enmarca dentro de un espacio geopolítico internacional donde nadie realmente es rebelde. Pero si nos atenemos a lo que prometen, es lo siguiente: un regreso a un clima social donde la corrupción desaparezca del imaginario colectivo, como ocurría aquí hace una década; donde dicha noción de corrupción y su erradicación mediante leyes coercitivas legitimen un gobierno que está por un bien común ficticio, que subraye lo conveniente y deseable de instituciones y de todo el aparato del poder, ahora ‘depurado’; lo que impida que el clima popular de crispación y hastío evolucione hacia un pensamiento revolucionario que pueda al menos pensar una alternativa, y que permita a las personas, por lo menos en el pensamiento primero, ser conscientes de una realidad social que se va ocultado con técnicas cada vez más sibilinas. Con todo, lo cierto es que la misma noción de corrupción que cada día nos asalta, con casos hiperescandolosos que curiosamente se reparten en los meses a lo largo del año con debido orden, parece haber sido potenciada para que ahora aparezca como necesidad a combatir.

Esta política de señalar al falso enemigo hasta hacerlo el único enemigo visible (en este caso, la corrupción y la ineficacia institucional) y después proponer cómo combatirlo para así empujar al rebaño hacia el mismo cerco se repite constantemente, una y otra vez, como principio sistémico. Las luces que ocurran en el seno de ‘Ganemos’ deben ser reflexionadas al lado mismo de sus sombras, siempre mayores, por tanto están prefijadas y comportan un atentado contra lo que dicen defender. El cinismo propio del discurso político, acentuado sobre todo en la izquierda, por ser quien siempre se adjunta el combate ‘revolucionario’ y quien lo traiciona tanto o más que la derecha (porque impide que el sentimiento de indignación fructifique en otra cosa) es fácil de descubrir; nada más hace falta mirar a la realidad y rastrear en nuestra mente los dogmas que impone el pensamiento moderno (en primer lugar, la necesidad de las instituciones y su conveniencia). Después, con el pensamiento sí depurado, las opciones son más legítimas, porque son elegidas. Y en dichas circunstancias de no idolatría y no en otras se puede dar un debate sano sobre lo acertado, lo oportuno, lo necesario o lo deseable pero irrealizable, de una u otra propuesta.

Anuncios

3 Responses to ‘Ganemos’, simulacro democrático y programación mental

  1. Pingback: ‘Ganemos’, simulacro democrático y programación mental | Portal de las Culturas

  2. Hugo says:

    Se me había pasado este post!

    Muy oportuno y atinado. En la misma línea estoy trabajando últimamente. Tengo entre manos un texto de unas diez páginas que espero que aporte algo nuevo a lo ya dicho, aunque es difícil. Por cierto, soy mucho de citar en mis textos, así que no descarto citar un par de frases tuyas ;o)

    Un abrazo y a seguir bien.

    • Muy contento de saber de ti, debo pegarle un buen repaso a tu blog para aprender muchas cositas, como siempre 😀

      Estoy un poco desconectado pero pronto se vuelve a la carga.

      Un saludo compañero

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

w

Conectando a %s